Sesión 3: El profesor Miguel vuelve

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PROPÓSITO

Que asumen una actitud de sinceridad y proyección hacia el futuro para el noviazgo.

Introducción

Mencione que este capítulo presenta el noviazgo bajo un enfoque con el cual muchos pueden estar en desacuerdo o considerar poco familiar: el noviazgo sirve para determinar quién va a ser tu pareja de por vida en el matrimonio.

Miguel (novio de Sonia) viene a dar la clase sobre liderazgo y sorprende a los alumnos explicando los elementos de carácter que hacen falta para un noviazgo positivo y feliz. Miguel demuestra que es una parte importante de preparar el futuro y no es sólo para ‘pasarla bien’

Lectura

El señor Pérez confió más en Sonia después de su fracasado experimento de laboratorio. Sintió respeto por ella al ver que no difundió rumores sobre él ni tampoco permitió que aquellos estudiantes que sabían de la explosión lo hicieran. Cuando ella le preguntó si podía invitar a un cierto profesor “Miguel” a su clase de liderazgo el señor Pérez aceptó de buena gana.

–Has demostrado tu lealtad –le dijo el señor Pérez. –Gracias. Espero que mi lealtad sea siempre valorada, como seguramente lo será –dijo Sonia con delicadeza. El señor Pérez se rascó la cabeza un par de veces antes de darse cuenta de que ella le había dado una advertencia muy amable.

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La clase estalló en una ovación cuando Miguel entró despreocupadamente, como si hubiera estado dando clases al final del pasillo, en vez de estar trabajando como director de una escuela en el otro extremo de la ciudad. Los alumnos que habían estudiado con Miguel en el pasado saltaron del asiento y, rodeándolos a él y Sonia, les dieron un abrazo grupal. Luego, instaron a Miguel a dar un beso a su prometida. –Conducta profesional, conducta profesional –dijo, pero la mirada que le dirigió a Sonia brillaba con calidez y amor. –¿De qué nos va a hablar hoy? –le preguntaron. –Bueno, como esta clase es sobre liderazgo, he pensado hablar sobre el noviazgo.

Todos miraron con interés. Mariana frunció el entrecejo. –¿Qué tiene que ver el noviazgo con el liderazgo? –preguntó ella. –Tiene que ver con liderazgo porque tiene que ver con carácter. Como verán, el noviazgo es un desafío en la vida… Al oír la palabra “desafío” hubo muchos comentarios jocosos. Miguel hizo una pausa y siguió: –Sí, un desafío para la integración de la personalidad, el carácter, y también… tiene mucho que ver con la calidad de líderes que podamos ser en nuestra propia vida.

–¿Vamos a dedicar una clase entera a hablar sobre el noviazgo? – interrumpió Gustavo–. ¿Qué tanto hay para hablar? –Mucho –se apresuró a contestar el profesor–. Para empezar… Miguel escribió en el pizarrón: Noviazgo: una relación establecida en una cierta etapa de la vida entre dos personas del sexo opuesto que desean conocerse mejor, especialmente en forma espiritual y cultural, para saber si pueden o no enamorarse y, eventualmente, contraer matrimonio.

Se hizo un momento de silencio mientras todos anotaban la definición. –Antes que digan nada, quiero dividir la definición en partes y comentar cada parte por separado. Luego, escucharé los comentarios, especialmente los de aquéllos que no estén de acuerdo.

Los estudiantes que nunca habían tenido a Miguel como maestro se miraron confundidos. Por lo general a los profesores les gustaba que los estudiantes estén de acuerdo con ellos. Aquellos que ya habían estudiado con él, asintieron con la cabeza y sonrieron nostálgicamente. –La primera cosa que necesitamos recordar es que el noviazgo es una etapa de preparación para el matrimonio. No es un compromiso oficial, pero tampoco es una amistad cercana. Lo que caracteriza al noviazgo es que es exclusivo y que existe la esperanza que vaya a terminar en matrimonio en el futuro, sin importar cuán cercano o lejano esté ese día. En ese momento se levantaron quince manos.

–El noviazgo es sólo para divertirse. –Me gusta mi novia, pero no me voy a casar con ella. –Vamos, el noviazgo sirve sólo para enganchar. –Yo estoy de novia con tres chicos. ¿Por qué tendría que salir sólo con uno? –Todos estos son conceptos erróneos del noviazgo –replicó Miguel. –Y… ¿qué es… qué significa eso? –preguntó Adrián entre las risas de los demás. –Significa “lleno de errores”. De lo que ustedes están hablando es de emparejarse, o sea, juntarse con alguien del sexo opuesto para cualquier cosa.

–Analicemos el noviazgo paso a paso. Primero que nada: es una relación. El noviazgo es un tipo especial de relación de confianza entre personas. Es una relación entre dos personas que se están conociendo. –Esta relación comienza con una atracción mutua, que normalmente es gatillada por factores externos: atracción física, actividades comunes, aspiraciones similares, caracteres similares o complementarios, etc. Mientras se conocen el uno al otro, se hacen amigos y descubren más cosas en común basadas en lo que es esencial para cada uno, la atracción original y la amistad comienzan a pavimentar el camino hacia el amor. Esta evolución requiere que desarrollen conscientemente el carácter que van a ofrecer como parte del trato a esta persona especial.

–Un noviazgo es un paso en la madurez; es una preparación para el amor: busca entregar amor a una persona específica elegida. –Eso es mucho más serio de lo que la mayoría de nosotros estamos preparados para asumir –comentó Álvaro–. Nadie en esta sala ha mantenido un noviazgo por más de un par de meses.

–Ejem – se aclaró la garganta Carlos. –Ah, excepto Carlos –reconoció Álvaro. –Si se le puede llamar a eso noviazgo –refunfuñó Carlos en voz baja. Mariana siempre quería estar con otra gente, en grupo. Ponerse serio, solos, pasar tiempo a solas con ella era como tratar de ser presidente o algo así. “A pesar de todo –pensó él con triste satisfacción–, ella indudablemente lo mantenía interesado”. De cierta manera ella era accesible, pero al mismo tiempo era difícil de obtener. Esto mantenía a Carlos fascinado con ella. Y era cierto, ella lo estaba haciendo madurar de muchas maneras.

–El noviazgo no dura para siempre –les dijo Miguel–. Es sólo una de las etapas de la vida. Es una relación temporal. Es difícil determinar cuánto debe durar. Pero debe durar lo necesario para que ambas personas se conozcan suficientemente bien y puedan comprobar si tienen bastante en común y el carácter necesario para construir un futuro juntos. –¿Eso fue lo que sucedió contigo y Sonia? –bromeó Mariana. –Sí –dijo Miguel con franqueza, mientras Sonia se ruborizaba. –Y ¿cuándo… empezaron…? – preguntó Álvaro haciendo un movimiento circular con su mano como indicando una relación. –¿A ser novios, quieres decir? Habíamos estado saliendo juntos por un poco más de un año.

–Dieciséis meses –dijo Sonia. –Lo importante en el noviazgo –remarcó Miguel–, no es la cantidad de tiempo, sino la calidad y cómo lo enfocamos: debe ser tomado con seriedad, con madurez. Debe basarse en las virtudes que aportarán alegría a una vida juntos: respeto, honestidad, altruismo, confianza, responsabilidad, entre muchas otras. Es muy lógico: si el noviazgo es algo así como crecer juntos en el amor, entonces éste debe progresar lenta y cuidadosamente.

–Cuando una relación no involucra la posibilidad de matrimonio en un futuro cercano, pueden surgir muchos problemas, de los cuales hablaremos más tarde – dijo Miguel. Todos se imaginaron que por “problemas”, Miguel se refería a problemas relacionados con el sexo. La mayoría de ellos conocían la postura de Miguel sobre las relaciones prematrimoniales. Estaba decididamente en contra. Sus razones eran que dañaba a la gente psicológica y socialmente por el aislamiento que causaba su exclusividad y por las heridas de las eventuales rupturas, además de los peligros de un embarazo no deseado o una ITS.

Gustavo estaba incómodo y otra vez quiso interrumpir: –Me parece que lo que usted está diciendo es totalmente equivocado. Si estamos aprendiendo liderazgo, debemos ser libres de hacer lo que nos parece, liderar nuestra vida y sentirnos sin culpabilidades, y sin todas esas complicaciones –sentenció.

–Gustavo –corrigió Miguel–, el liderazgo no puede existir, como han visto, sin la convicción de que las demás personas son tan importantes y tan vulnerables como uno mismo, lo que implica la consideración de su bien. Temo que te estás refiriendo a la “libertad” de utilizar a otra persona mientras te guste. Esto se llama libertinaje, no libertad.

–La tercera parte de la definición –continuo Miguel– es que el noviazgo es entre dos personas del sexo opuesto, que desean conocerse mejor, especialmente en forma espiritual y cultural. Descubrir una persona es esencial para amarla de verdad. No se ama a quien no se conoce. Conocerse mutuamente cada día más transforma las esperanzas y los sueños en algo más real y comprensible. Por eso, durante el noviazgo es primordial saber por ejemplo, cómo piensa el otro, en qué cree, qué considera bello e importante. Cuando aprendemos qué es lo más importante y profundo en nosotros mismos y en nuestra pareja, crece el amor mutuo. De lo que realmente una persona se enamora es de lo que es esencial en el otro, no de lo superficial.

–Las diferentes situaciones que las parejas enfrentan: fiestas, estudios, excursiones, dificultades, amistades, etc., serán magnificas oportunidades para conocerse mejor. Pero la mejor herramienta que tiene la pareja es la conversación. –No salgo con una chica para conversar con ella –objetó Gustavo. Alicia se dio cuenta de que Lucía agachó la cabeza y miró concentrada - mente su pupitre. –Me carga cuando una chica dice: ¡Tenemos que hablar! –se quejó Mateo.

–Las chicas hablan. A los chicos nos gusta hacer cosas –señaló Álvaro. – Y luego cuando una pareja empieza un noviazgo, si no es un pseudo noviazgo sólo para aprovechar estar con alguien que le gusta, es bueno conversar mucho. Nunca hay suficiente tiempo para decirle al otro todo lo que quieres decir –agregó Miguel–. Sé que ustedes pasan horas hablando por celular o chateando con la gente que les interesa.

Si cuando estén de novios se ven atrapados en la atracción que sienten por el otro y no se dan la oportunidad de conocer realmente bien a esa persona como para comprenderla más allá de la simple atracción a través de la conversación, amigos míos, entonces esa relación no les ayudará a madurar ni aprenderán nada respecto a sí mismos ni su propio futuro. En una relación de noviazgo es especial que se sientan libres de ser ustedes mismos con la otra persona, la que a su vez se sentirá igualmente libre con ustedes, y así todas las tensiones que pudieran perturbar la relación, desaparecen. De esta forma, juntos, pueden comenzar a construir un “nosotros”. Estas son las relaciones que nos hacen madurar, nos hacen mejores y nos conducen a la felicidad.

–No estoy de acuerdo con todo esto que suena tan permanente – siguió objetando Gustavo–. Uno tiene novia para estar juntos y recibir afecto y pasarlo bien. Hoy día, los jóvenes queremos poder gozar de lo que se llama “free”… salir con alguien pero igual estar en libertad de andar con quien queremos.

–Gustavo, conozco bien el concepto de “free”: una relación sin limitaciones y sin costo –replicó Miguel–, pero también conozco otro concepto más sólido y es “si pagas con maní, solo conseguirás un mono”. O también “no existe un almuerzo gratis”. Ambos son conceptos que conocen bien los empresarios. Ahora, si quieres algo de valor en la vida, tienes que ver cómo te lo ganas.

–Bueno, muchachos, la semana que viene completamos este tema. Hemos hablado del porqué del noviazgo; en la próxima hablaremos del cómo. Mucha gente se involucra en noviazgos por razones equivocadas. En estos días quiero que vayan pensando en sus razones para tener o no novio o novia y qué tendrían que ver con su vida futura. Luego hablaremos.

Escucha ahora la explicación del profesor

A. Noviazgo: Un fenómeno relativamente nuevo

El noviazgo es un descubrimiento reciente en la historia de la humanidad. En muchas culturas del mundo, los jóvenes se conocían a través de sus padres o parientes, se reunían en grupos y eran supervisados estrictamente cuando existía la posibilidad de una relación romántica. A menudo, no se les permitía estar a solas y, si lo estaban, se tomaban todas las medidas para evitar que ocurriera cualquier tipo de relación sexual.

Durante el Siglo XX, los jóvenes en los países occidentales comenzaron a salir sin chaperones, o sea, sin acompañantes adultos que aseguraran la pureza de sus relaciones. Sin embargo, si una pareja estaba de novios, se consideraba una relación seria cuyo resultado probable era el matrimonio. En la actualidad, el noviazgo se ha vuelto mucho más libre, con pocas expectativas de compromiso y muchas de pasarlo bien, a menudo incluyendo el placer sexual. Sin embargo, como se expresará en los capítulos siguientes, se ha perdido mucho con esta nueva ideología y hombres y mujeres ya no se conocen tan profunda y respetuosamente como lo hacían cuando el noviazgo era más formal.

1.- Definición de noviazgo

“Relación establecida en una cierta etapa de la vida entre dos personas del sexo opuesto que desean conocerse mejor, especialmente en forma espiritual y cultural, para saber si pueden o no enamorarse y, eventualmente, contraer matrimonio.” Lo primero a recordar es que el noviazgo es el paso de preparación para el matrimonio. No es un compromiso definitivo. Tampoco simplemente una amistad íntima. Es el deseo del futuro matrimonio, cercano o lejano, lo que caracteriza al noviazgo y hace que la relación sea exclusiva.

2.- “Es una relación...”

El noviazgo es un trato afectuoso especial entre personas. Es relacionarse uno con otro para poder conocerse más y mejor... es una preparación en el amor para dar amor a una persona concreta. Es natural que, como toda relación, ésta empiece desde elementos superficiales hasta profundizar en aspectos particulares de la pareja. La atracción mutua es el primer paso, pero no el fin. A ella debe seguir un conocimiento más profundo que vaya de lo accesorio o externo a lo fundamental y más profundo. A medida que la sintonía crece aumenta la aceptación del otro en su totalidad y la libertad de saberse plenamente aceptado y reconocido, se da paso al amor. La relación entre los novios no puede ser un trato informal o lejano, pero tampoco absorbente, sino serio, afectuoso, de cariño y de mutuo respeto.

3.- “...establecida en una cierta etapa de la vida (temporal)...”

“No hay noviazgo que dure cien años ni novios que lo soporten”. A veces la falta de realismo hace que la etapa de noviazgo no sea fructífera y se convierta en una pérdida de tiempo. No se tiene en cuenta que es una etapa de la vida para madurar y tomar decisiones importantes que afectarán el futuro de ambos. Algunas personas ven en el noviazgo una etapa en la que hay que aferrarse a alguien, cuando en realidad es un período de responsabilidad en el cual la pareja debe profundizar en el conocimiento personal para definir si la relación con dicha persona tendrá una mayor proyección a futuro o no.

Lo importante del noviazgo no es tanto el tiempo sino el modo: tomarlo con seriedad, con madurez. Cimentarlo en las virtudes que hacen feliz cualquier convivencia: respeto, veracidad, desinterés, confianza y muchas otras. Esto es lógico: si el noviazgo es crecer en el amor debe tomarse su tiempo, pero tiene que ser prudente. Cuando un noviazgo no camina hacia el matrimonio a futuro entonces puede ser que el amor no sea verdadero o se den problemas de los cuales más adelante hablaremos.


Actividades de refuerzo

Resumen

“Entre dos personas del sexo opuesto que desean conocerse mejor, especialmente en forma espiritual y cultural...”...”

Es importante que los novios sepan quererse. Que entiendan la verdadera naturaleza del amor real, maduro, el que es para toda la vida. Que conversen sobre cómo hay que amar, qué condiciones personales se necesitan como: madurez, desprendimiento, generosidad, capacidad de entrega. Se trata de velar por el bien del otro libremente para toda la vida. No basta con sólo quererse sino saber entregarse más allá de lo placentero (producto de la atracción inicial). Hay que ir al fondo: primero de nosotros, luego de la otra persona. Hay que buscar crecer juntos en el amor. Por eso el noviazgo es tiempo de profundizar. En el fondo está el amor, en la superficie sólo el encanto. Entre el «me gustas» y el «te amo» hay una distancia que se debe recorrer durante el noviazgo. Llegar al «nos amamos» es la clave de la felicidad.

Descubrir a la persona es esencial para amarla de verdad. No se ama a quién no se conoce. El conocimiento del otro en la etapa del noviazgo permite que se vayan construyendo lazos más fuertes y estrechos con la otra persona que perduran en el tiempo. Porque al conocer lo esencial en el otro, permite amar a la persona por lo que es, por lo más íntimo de ella que la hace única. El amor se fortalecerá entonces por lo esencial, no por lo superficial.

Los novios deben aprovechar el compartir diferentes situaciones juntos para evaluar intereses y valores y para eso la herramienta más importante con la que cuentan es el diálogo. Cuando el noviazgo empieza, los novios hablan como nunca. Les falta tiempo para acabar de decirse el mundo de cosas que cada uno trae. Pero después, cuando el noviazgo avanza, cuando llevan largo tiempo de relacionarse, cuando sus encuentros son diarios, entonces el peligro es que los labios callen. Se agotan los temas. A la alegría de la palabra ha sucedido el tedio del silencio. Cuando los novios llegan al ahorro de palabras, es porque también se está ahorrando el amor. El silencio de los labios indica el silencio de los corazones.

El noviazgo no se lleva a cabo por sí sólo, no basta con la atracción inicial, hay que esforzarse por profundizar en la relación y el diálogo es un medio importante que permite acercarte al otro, no sólo a su manera de pensar sino también a su corazón. Cuando uno dialoga se está compartiendo, se está donando al otro. Sólo quien se comparte desde lo profundo de sí se muestra auténticamente. De lo contrario, la falta de diálogo convierte la relación en un quedarse en si mismo y convertir al otro, con el tiempo, en un extraño. Pero el diálogo exige esfuerzo, iniciativa para salir constantemente de uno mismo. Cuando se hace esto también se está amando y esto se logra día a día.

Lo que hace a un noviazgo especial es la posibilidad de ser uno mismo frente a otro que tiene la libertad de ser él mismo. Así juntos podrán ir construyendo un nosotros. Ese tipo de relaciones son las que nos hacen crecer, nos hacen ser mejores, nos llevan a la felicidad.

Actividad para la casa

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